Desactivando minas con perritos

Tenéis ante vosotros un campo de minas que queréis cruzar.

Os acompañan varios perritos.

Descartando por el momento la opción de ir delante (que me fastidiaría la metáfora) parece que una solución es dejar corretear los cánidos libremente por el campo para que vayan, a su manera, desactivando las minas.

Fivi, un yorkshire
Fotografía utilizada con autorización expresa de su autor, licenciada originalmente bajo CC BY-NC-ND 2.0.

Sin embargo, si dejamos sueltos todos los perritos a la vez existe el riesgo obvio de que una mina explote volando a más de uno. Los perritos extra habrán sido sacrificados en vano.

Otra solución más “inteligente” es lanzar los perritos de uno en uno: un perrito, una mina.

Esta metáfora me ha servido en varios cursos para dos cosas: ganarme algunas miradas de odio e ilustrar gráficamente los enfoques de test de usabilidad iterativos basados en sesiones con pocos participantes y cambios rápidos.

Me explico: en un test de usabilidad evaluativo (el objetivo del cuál es detectar problemas) de nada sirve lanzar multitud de participantes contra una interfaz para que choquen una y otra vez con las mismas dificultades. Es un sacrificio de recursos, tiempo y participantes.

Existe un enfoque mejor: reducir el número de participantes, testear, hacer cambios y repetir. Estos cambios permiten retirar las dificultades detectadas (explosión controlada de las minas) para poder hacer una nueva ronda de testing y determinar nuevas oportunidades de mejora.

Es más barato y eficiente.

Si os interesa el enfoque leed el artículo “Using the RITE method to improve products; a definition and a case study” o el libro “Rocket Surgery Made Easy: The Do-it-yourself Guide to Finding and Fixing Usability Problems” de Steve Krug.

Ningún animal sufrió daños durante la preparación y redacción de esta entrada. Mucho menos Fivi, que la ilustra con candor.

 

Neuromarketing y neurocosas

Los cerebros molan. No lo digo yo, lo dicen estudios como “Seeing is believing: The effect of brain images on judgments of scientific reasoning“, que explica que el mero hecho de poner en una publicación científica una imagen de una fMRI (una resonancia mostrando actividad cerebral) acaba influenciando su calificación; u otros como “The Seductive Allure of Neuroscience Explanations” que concluye que introduciendo algunos datos de carácter neurocientífico podemos conseguir que una mala explicación se juzgue favorablemente.

Functional magnetic resonance imaging. ¿Neuromarketing?Sí amigos, tenemos neurofilia. Y no, no es que queramos acostarnos con cerebros, sino que el discurso neurocientífico nos causa un agradable efecto placebo, dando sentido a lo que quizás no lo tiene.

Esta neurofilia no implica necesariamente que toda explicación neurocientífica sea una pantomima, pero apuesto a que es uno de los factores que contribuye al hechizo del neuromarketing. Resulta muy atractivo (y éticamente discutible, aunque esto daría para otro artículo) poder escarbar en la mente de la gente para determinar si venderemos más de una forma u otra; así que es normal ver cómo se comercializan todo tipo de aparatos para intentar medir las respuestas emocionales.

Los fabricantes de algunos de estos aparatos dicen basarse en una teoría del siglo diecinueve que nos cuenta que las reacciones fisiológicas del cuerpo, como temblar, son previas a la emoción, como tener miedo.

Una simple búsqueda en Internet nos permite obtener varias críticas a esta teoría: por ejemplo en “Emotions are real” se explica que una misma reacción puede estar relacionada a varias emociones; mientras en “A Neuroanatomical Dissociation for Emotion Induced by Music” se concluye que personas con incapacidad para tener respuestas fisiológicas pueden también emocionarse.

Sea como sea, los no expertos en el tema no seremos capaces de sacar una conclusión clara. ¿Es fiable entonces todo esto? ¿Sirve para algo?

No hay fácil respuesta, pero sí muchas preguntas: en el artículo divulgativo “The Seven Sins of Neuromarketing” se señalan (de forma más seria de lo que su título nos haría creer) algunos temas relevantes. Por ejemplo es destacable que el software y hardware utilizado para realizar neuromarketing acostumbra a ser propietario: no tenemos ni idea de qué ocurre ahí dentro y, por lo tanto, ninguna manera de validarlo frente a investigación académica. Eso, claro, si existiera algún tipo de investigación académica, ya que el neuromarketing, como tal, apenas tiene literatura publicada.

Me recuerda al boom del eyetracking hace unos años; presentado como el salvador de la usabilidad, pero que resultó que finalmente no nos imprimía directamente interfaces, sino que era necesario analizar minuciosamente todos sus datos.

Así pues, pese a que las mediciones fisiológicas nos puedan permitir obtener heurísticos emocionales, debemos tener muy presente que estamos en un contexto lleno de cientificismo y reduccionismo. Probablemente el neuromarketing no es la estafa que critican algunos, pero tampoco la panacea que otros nos quieren vender.

Pero no os preocupéis. De momento Dilbert sigue teniendo razón:

“Marketing is only legal because it doesn’t work most of the time”.

Individuos e interacciones por encima de procesos y herramientas

“Individuos e interacciones por encima de procesos y herramientas”, sí. Este es el primero de los cuatro puntos enumerados en el manifiesto agile.

Sin embargo, cuando hablamos de agile, y me incluyo, nos llenamos la boca justamente de los elementos de la derecha. Hablamos de procesos y herramientas; nos encanta describir liturgias, ceremonias, mostrar backlogs o entrar en el detalle de cómo usar kanban en scrum. En nuestro discurso los individuos no existen o se deshumanizan; dejan de ser personas al ser simplificados a roles. Hablamos de diseñadores y desarrolladores, de product managers y scrum masters.

En el pasado UX Spain, una de las pocas ponencias en las que no se mencionó agile fue justamente la que podría haber llevado por título este primer punto del manifiesto.

Ruymán Ferrera, amigo y excompañero de trabajo, no habló sobre cómo construir un equipo UX a base de procesos y herramientas. Habló de cómo construir equipos con su mínima unidad divisible: las personas. Habló de Sarah. De Elena. De tal y de cual. Pero no vistos como roles, sino como individuos, y con esta perspectiva explicó que lo único innegociable es:

  • Empatía
  • Curiosidad (no sólo en UX)
  • Ganas de aprender

Quiero detenerme en el segundo ítem. Y concretamente en esa aclaración entre paréntesis, que asume la curiosidad en el campo profesional pero expresa que no puede limitarse a un solo espectro: los intereses personales, las obsesiones de cada uno, deben ser diversos.

Creo firmemente (en el sentido literal de creer, ya que nada está en mis manos para demostrarlo), que la diversidad personal enriquece. Y esta diversidad personal, por extensión, genera diversidad en el equipo, enriqueciendo a sus miembros.

Así pues, no basta con juntar al diseñador con el programador. Debemos mezclar al que hace escalada los fines de semana con el que toca el bajo en un grupo los viernes por la noche. Al que hace raids en World of Warcraft con 40 amigos con el que cose amigurumis y los cuelga en Pinterest. Al que hace flaneur al salir del trabajo con el que escribe tutoriales de ARM para Raspberry Pi. Al que está en una liga de futbol amateur con el que nunca dice que no a una partida de un juego de mesa.

En una ponencia posterior, Susana Heredia dijo algo relacionado que me gustó:

“No es formar un equipo con distintos perfiles, sino con distintas personalidades”

https://twitter.com/Laux_es/status/606769533811101697

Vais a pasar muchas horas de vuestra vida trabajando con otras personas. Si podéis no perdáis el tiempo con gente que no sea interesante. No permitáis empobreceros en un entorno falto de curiosidad y diversidad. Para eso ya estamos los que trabajamos solos.

El puerto no está conectado

Apreciado Responsable de Mensajes de Error,

He visto un mensaje tuyo y de aquí que te escriba esta misiva.

Quiero que sepas que la gente, la normal, no tú ni yo, cuando lee la palabra “puerto” piensa en un “lugar en la costa o en las orillas de un río que por sus características sirve para que las embarcaciones realicen operaciones de carga y descarga, embarque y desembarco, etc.”

Esto explicaría que mi padre no te entienda si le dices que “el puerto no está conectado” cuando intenta imprimir la declaración de la Renta.

Que hayas decidido usar la palabra “puerto” me hace pensar que quizás tengas un perfil técnico. Tranquilo, yo también, te entiendo: te veo intentando cumplir un deadline absurdo y con la responsabilidad delegada implícitamente de escribir los mensajes de error que tus compañeros “de UX” no se han molestado ni en pensar. Sí, esos mismos que pasan más tiempo preocupándose sobre qué buzzword poner en sus biografías de Twitter que en hacer su trabajo; yo también conozco algunos.

Pero vamos a intentar mejorar este mensaje de error en concreto. Y no, no me digas nada más empezar que el mensaje sólo puede indicar el síntoma y no la causa del problema.

¿No es justamente “el puerto no está conectado” una causa probable del síntoma “no llega señal al puerto”? No creo que puedas saber, técnicamente, si el problema es que el dispositivo no responde o es que está físicamente desconectado; pero bien que asumes esto segundo. Y no, no lo critico, entiendo que intentas hacer un mensaje explicativo y útil. Conozco personas que habrían escrito “Error 0x0554” y se habrían ido a casa orgullosas de un trabajo bien hecho.

Hagamos algo. Cambia simplemente la palabra “puerto” por “cable”. Sí, ok, hay puertos software y máquinas virtuales. ¿Crees que es el caso de muchos de tus usuarios? Y sí, existen conexiones inalámbricas, pero podemos mostrar otro mensaje para estos casos ¿no?

Ya te estoy robando demasiado tiempo, lo sé. Admito que no es trivial. No es simplemente escupir cuatro palabras en el fichero de localización de strings de la aplicación.

Pero mira, hagamos una cosa, ni tu ni yo, mantén el mensaje original, tal cual, pon de hecho lo que te dé la gana, haz de esa ventana modal tu lienzo de expresión personal, pero añadamos una línea debajo: “Comprueba que la impresora no esté apagada o el cable desconectado”.

Gracias.