Organizando tríos

Advertencia de contenido: En este artículo se tratan cuestiones sobre bifobia y sexismo en el marco de la pornografía.

Un popular sitio web de pornografía que me ahorraré mencionar incluye “Bisexual male” entre sus categorías. Dentro se ofrecen vídeos con escenas de sexo grupal, tríos en su mayoría, del estilo MMF (male-male-female), es decir, dos hombres y una mujer interactuando entre los tres (incluyendo, por si no queda claro, interacciones entre los dos hombres).

Disculpad que no me entretenga mucho en el hecho que clasificar tríos en una categoría llamada “Bisexual male” refuerza el estereotipo de asociar la bisexualidad a la promiscuidad (e invisibilizarla cuando no es así). Lo que me gustaría tratar con más detenimiento es otra observación: tenemos “Bisexual male” pero no existe, sin embargo, la categoría equivalente femenina: “Bisexual female”.

La profesora y psicóloga Breanne Fahs explora a través de varias entrevistas en “Compulsory Bisexuality: The Challenges of Modern Sexual Fluidity” cómo la “heterosexualidad obligatoria” (esto es, la visión heteropatriarcal de que la heterosexualidad sería la única orientación sexual “natural”) ha cambiado: las nuevas normas sociales generan contextos en los que se espera, y se estimula, una bisexualidad femenina performativa para el goce masculino.

Así, la categoría “Bisexual female” no existe porque en el marco de la mirada (o más bien presencia) masculina, la bisexualidad femenina no es una opción, es la norma. Y como es norma no es necesario crear categoría para ella (al igual que no existe una categoría para actrices y actores blancos): no es pertinente meter en una caja lo que se considera predeterminado.

Si se sigue explorando y se da un vistazo a la categoría “Threesomes” (dedicada al sexo grupal donde intervienen tres personas), se pueden encontrar vídeos del estilo MFM (dos hombres sin interacción entre ellos con una mujer), FFM y ocasionalmente FFF. Apenas parece haber vídeos FMF (donde las mujeres no interactúan), ningún MMM y la mayoría de los vídeos MMF de la categoría “Bisexual male” están ausentes.

Alguien podría argumentar que se trata de una clasificación fruto de algún proceso de diseño centrado en los usuarios: el perfil objetivo del sitio web no espera encontrar contenido MMF clasificado en “Threesomes”.

Dejo el card sorting como ejercicio para quien lea esto, pero os avanzo que todo apunta a que se saca de la caja lo que la mirada masculina hegemónica considera inapropiado, raro o poco deseable:

Anything that does not accommodate the male gaze must be demeaned and diminished; anything that does not support male dominance must be rendered insignificant. The near-extreme denial of men’s same-sex desire, for example, reveals to us the limitations of our acceptance for anything other than (compulsory) heterosexuality. For women, the rules are clear: either choose a man for a sexual partner or choose a woman with a man’s approval.

Tomado de “Compulsory Bisexuality: The Challenges of Modern Sexual Fluidity” de Breanne Fahs.

Escoger la categoría “Threesomes” para hablar de este tema no es casual: los tríos son la fantasía sexual más popular entre hombres y mujeres, el “género” pornográfico más visto por mujeres (independientemente de su orientación sexual) y uno de los términos de búsqueda sexuales más habituales.

La cuestión de fondo es que el tratamiento de estas categorías no es solo el reflejo de una realidad problemática, sino también un engranaje de un sistema que se retroalimenta, en este caso, a partir de affordances cognitivas:

Though affordances, owing to the concept’s origins in ecological psychology, are often understood literally – this branch affords increased reach for this squirrel – the idea also has less concrete uses. Discursive interface analysis goes beyond function, examining affordances broadly – the features, but also what is foregrounded, how it is explained, and how technically possible uses become more or less normative through productive constraint. It takes the premise that how sites are built reflects assumptions about what site visitors will do, which becomes a normative claim about what Users should do when incorporated within the interface – acting to ‘configure the user’, at least as an ideal.

Tomado de “The interface as discourse: The production of norms through web design” de Mel Stanfill.

En nuestro contexto sociocultural (con una educación sexual claramente escasa, deficiente y con un enfoque reproductivo), navegar por categorías de material pornográfico debe ser entendido como algo más que un acto puntual y específico en busca de excitación. Es también una exploración sexual personal, que puede verse influenciada, o “configurada” (afectando comportamientos futuros y expectativas), antes incluso de ver ningún vídeo, por decisiones enteramente estructurales. Tan estructurales como la mera organización de los tríos.

Publicado por

Dani Armengol

Consultor independiente de arquitectura de información